En política hay algo peor que no hacer obras: negar las que sí se hacen.
Y trabajo mata grilla.
Eso es justo lo que hoy intenta el Partido Acción Nacional (PAN) en San Pedro Cholula frente a una realidad que se mide en metros cuadrados, no en comunicados viscerales.
El ataque panista contra el gobierno de Tonantzin Fernández, no fue muy bien estudiado.
Y es que en poco más de un año, la administración actual de la morenista ya hizo más obra pública que la panista Paola Angon en tres años completos.
Y no es narrativa, es aritmética.
Durante la administración anterior se ejecutaron 88 mil 491 metros cuadrados de obra pública en tres años.
Hoy, con un año y tres meses, el gobierno de Tonantzin Fernández suma 119 mil 291 metros cuadrados.
Es decir, 30 mil 840 metros cuadrados más, y todavía no se cumple ni la mitad del trienio.
Eso explica muchas cosas.
Explica el enojo.
Explica la ofensiva mediática.
Y explica por qué el PAN prefiere hablar de todo, menos de obra.
Pero hay otro dato que incomoda todavía más: la obra dejó de concentrarse en las mismas zonas.
Durante administraciones pasadas —no solo la inmediata— cada año se beneficiaba a seis o siete juntas auxiliares, mientras otras pasaban nueve años sin una sola obra pública.
Nueve.
No es olvido, es abandono.
Hoy la obra pública llegó a todas las juntas auxiliares, algo que no aparece en los spots, pero sí en el territorio.
No solo obras para la foto.
Calles, pavimentos, concreto hidráulico, adocreto.
Obra inaugurada, no promesa en maqueta.
¿La diferencia?
Austeridad, sí.
Ahorros, también.
Pero sobre todo gestión política, esa que no se ve pero se nota. Coordinación con el gobierno estatal de Alejandro Armenta, inversión compartida y proyectos que por años fueron archivados.
Ahí están la 12 Oriente-Poniente, la estatal a Coronango y varias más que dejaron de ser demanda histórica para convertirse en obra concluida.
Y hay un detalle que el PAN tampoco quiere reconocer.
La obra fue consensuada, acordada con presidentes auxiliares, sin importar colores partidistas.
En tiempos donde la confrontación vende más que el acuerdo, gobernar así resulta casi subversivo.
Por eso el ataque.
En San Pedro Cholula, el debate ya no es quién habla mejor, sino quién hace más.
El ataque se quedó corto frente al trabajo concreto con concreto

