La sacudida nacional tras la muerte de “El Mencho” en Jalisco tuvo eco en Puebla.
Aquí también hubo episodios de tensión, vehículos incendiados en la autopista México-Puebla, bloqueos momentáneos y siniestros en Oxxos y un banco del Bienestar.
Las imágenes circularon rápido como pólvora y el nerviosismo hizo lo propio.
No fue un domingo cualquiera.
La diferencia estuvo en la contención.
En cuestión de horas, el estado activó un despliegue conjunto con fuerzas federales y municipales.
Patrullajes reforzados, presencia en accesos carreteros y monitoreo permanente marcaron la jornada.
Y hubo hasta detenidos.
El mensaje fue claro de no permitir que la incertidumbre escalara.
La administración del gobernador Alejandro Armenta Mier optó por una reacción inmediata.
La coordinación con la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional y corporaciones estatales se tradujo en control operativo y restablecimiento paulatino de la circulación en las zonas afectadas.
Sí, hubo hechos violentos, afectaciones viales y preocupación ciudadana.
Pero también hubo capacidad de respuesta.
No se reportaron víctimas y los focos encendidos se apagaron sin que la situación se desbordara.
En escenarios de alta tensión, el tiempo es determinante.
Puebla enfrentó un episodio complejo y logró estabilizarlo.
El reto ahora es sostener la vigilancia y evitar que los rumores —tan veloces como el humo que se vio en la autopista— vuelvan a encender la mecha.
Porque si algo quedó claro es que la prevención y la reacción coordinada marcan la diferencia.
¿Y Gaytán?
¡Houston, we have a problem!
En octubre pasado, cuando las lluvias inundaron colonias y caminos, cuadrillas del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado (SOAPAP) aparecieron con camiones hidroneumáticos para desazolvar zonas afectadas.
Se vendió como apoyo solidario.
Pero hoy, funcionarios municipales de regiones serranas aseguran que esos “auxilios” se cobraron a través de un enlace del organismo.
Las unidades —propiedad de Agua de Puebla para Todos— se movían por instrucción jerárquica del mismísimo exdirector del SOAPAP.
¿Ayuda o negocio?
En ese contexto, el exdirector Gustavo Gaytán comenta a sus cercanos que planea irse a vivir a Estados Unidos porque “ya no le interesa nada del agua”.
La versión suena a cortina de humo frente a la auditoría ordenada por el gobernador Alejandro Armenta Mier.
Lo cierto es que quien debería comparecer ante el Congreso es Gustavo, por ser responsable hasta el 15 de febrero del SOAPAP y no la actual directora Josefina Morales Guerrero.
Y mientras tanto, Dattoli Mora Miguel Ángel, aún gerente de Supervisión Técnica, ronda a la nueva directora, con la intención de no perder la chamba.
Pero fue el brazo derecho de Gaytán.
¿Revelará lo que sabe o guardará la información como moneda de cambio para seguir cobrando como funcionario?
A ver si se la compran.
Tiempo al tiempo.

