Gaytán: el morenovallista camaleón
Hablar mal del gobernador hasta con leperadas no deja nada bueno.
Las mismas llegaron hasta el CIS.
También dicen que el 13 es de mala suerte.
Trece años fue el tiempo que Gustavo Gaytán logró mantenerse incrustado en el poder como director del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP).
Sorteó sexenios, tragedias, cambios de partido y hasta discursos de transformación.
Pero por fin llegó su salida, la que no es un ajuste administrativo, sino un cierre tardío de una era que le dejó muy malos dividendos a Puebla.
Por fin llegó el gobernador Alejandro Armenta y puso el hasta aquí.
Y es que Gustavo traía un historial que muchos antecesores pasaron por largo.
Fue una pieza clave del gobierno de Rafael Moreno Valle y, desde ahí, aprendió el arte del bussine y supervivencia política.
Pasó sin problema por la administración de Tony Gali Fayad; se mantuvo durante el breve gobierno de Martha Erika Alonso; sobrevivió al interinato de Guillermo Pacheco Pulido.
Todos ellos entendible.
Lo que si fue raro es que fue tolerado por Miguel Barbosa.
Resistió todo el breve mandato de Sergio Salomón Céspedes y finalmente, cayó con Armenta.
El camuflaje
Si algo definió a Gustavo Gaytán fue su capacidad para volverse camaleón.
De morenovallista de origen, pasó hasta barbosista por discurso, institucional por conveniencia y silencioso cuando las cifras lo condenaban.
O sea se camuflaba.
Mientras los gobiernos cambiaban, el SOAPAP seguía acumulando deudas, quejas y opacidad.
En lugar de ser vigilante de la concesión del agua, se convirtió en cómplice.
Incluso hizo mancuerna o dupla por el también despedido ex director de la empresa Agua de Puebla, Héctor Durán.
Héctor salió en medio de señalamientos, lujos inexplicables y escándalos que exhibieron lo que durante años se quiso ocultar.
Y ahora con Gustavo, en distintos espacios políticos y sociales ha circulado la versión de presuntos prestanombres.
De acuerdo con dichos señalamientos, conocidos por personas de su entorno cercano, esos ingresos le habrían permitido acceder un hotel en Querétaro y hasta un automóvil Mercedes-Benz de edición especial.
Las versiones, según relatan quienes las conocen, no fueron expuestas ni denunciadas formalmente durante mucho tiempo, principalmente por temor.
Y es que se sentía el sultán del SOAPAP.
Ambos ahora salieron por la puerta trasera, en la renovación que urgía a Agua de Puebla, pero mucho más al SOAPAP.
Ahora corresponde a la Auditoría Superior del Estado revisar con lupa las licitaciones, porque hay muchas dudas.
Y es que siempre ganaban 10 empresas consentidas.
Lista que les daremos pronto, para no entorpecer las investigaciones que están corriendo, o Incluso en la UIF.
Las organizaciones civiles lo dijeron una y otra vez en esos 13 años, que el SOAPAP funcionó como alcahuete.
Con Gaytán el organismo terminó como el más endeudado del país, con pasivos que heredarán los próximos gobiernos hasta 2028.
La salida de Gaytán llega tarde, pero finalmente llega.
Por lo menos los cambios llegaron y se seguirán sintiendo.
Tiempo al tiempo.

