España.
Suiza.
Y contando.
Esos son los países que el senador “indígena” Néstor Camarillo Medina ha presumido en sus publicaciones recientes.
Madrid, desde un foro de inversión.
Davos, desde el Foro Económico Mundial.
Postales internacionales, videos bien encuadrados publicados en sus redes sociales.
Llevan el mismo discurso de siempre: “visión de futuro para Puebla”.
El problema es que el futuro nunca llega.
Y las cuentas tampoco.
Una cosa es viajar y otra convertir el Senado en agencia de promoción personal.
Incluso desde el año pasado, aun como priista ya había presumido en redes sociales otra visita a Europa y Estados Unidos, resultados que aún se esperan, que vayan más allá de sus redes sociales y álbumes de fotos.
Hasta ahora, no hay una sola inversión anunciada, ningún convenio firmado, ningún proyecto concreto que pueda presumirse como resultado de estas giras.
Solo palabras bonitas y emojis diplomáticos.
Mucho escenario global y cero impacto local.
Hablemos con números.
Un vuelo redondo México–Madrid o México–Zúrich, en clase turista, cuesta entre 20 y 35 mil pesos.
Súmele hotel, viáticos y traslados.
Podrían ser 4 a 7 mil pesos diarios por persona.
¿Quién paga?
¿El Senado?
¿El propio Camarillo?
¿Algún tercero?
La transparencia no es opcional; es obligación.
Además, hay un detalle.
Camarillo no se graba solo.
Alguien sostiene el celular, cuida el ángulo, repite la toma.
¿Será un español solidario que pasaba por Madrid?
¿Un suizo amable en Davos?
¿Un turista distraído que se ofreció?
Porque si hay acompañantes, también hay gastos.
Y esos también deben explicarse.
Como dirigente del PRI en Puebla, Camarillo dejó al partido desfondado, sin estructura y con derrotas históricas.
Hoy, con camiseta nueva en Movimiento Ciudadano, se vende como senador global.
Viajar no es delito. Viajar caro, grabarse bien y no explicar quién paga ni qué gana Puebla, sí es un problema público.
Mientras el senador acumula sellos en el pasaporte, Puebla sigue esperando algo más que videos.
Tiempo al tiempo.

