martes, agosto 11, 2026

Nay Salvatori ¿en desacato?; el arte de saber callar

Ella misma reconoce que rebasó la línea, que abusó de su libertad de expresión y que debe cuidar su narrativa. Lo reconoce, pero vuelve a publicar.

Ya no quería escribir más del tema, pero Nayeli Salvatori no deja.

Y parece que todavía no entiende que el escándalo por el podcast “Descasadas” le costó críticas nacionales, reclamos dentro de Morena, disculpas públicas y ahora un procedimiento sancionador de la Comisión Nacional de Honestidad (CNHJ) y Justicia de su partido.

Pero sigue publicando.

La CNHJ le impuso medidas cautelares, suspendió temporalmente sus derechos partidarios y estableció, entre otras cosas, la “abstención de ostentación partidaria en la materia investigada”.

Uno pensaría que ante semejante escenario lo más sensato sería guardar silencio, consultar abogados, medir cada palabra y esperar la resolución.

Pero hablamos de Nay Salvatori y su primer impulso fue regresar a las redes sociales con un video de nueve minutos.

Algo asi como un alcohólico a la copa (con la debida distancia).

Ahí habló de la funa, de las amenazas, de su estado emocional, de sus errores, de Dios, de su futuro político, de Morena, de las medidas cautelares y hasta del procedimiento que enfrenta.

¿Violó con ello las disposiciones de la Comisión?

Esa es precisamente la duda que Morena tendrá que responderla.

La resolución establece que cualquier incumplimiento podrá ser valorado al momento de resolver el fondo.

Lo curioso es que Nay sabe perfectamente qué fue lo que le hizo daño.

Ella misma reconoce que rebasó la línea, que abusó de su libertad de expresión y que debe cuidar su narrativa.

Lo reconoce, pero vuelve a publicar.

Después apareció un posteo en el medio de comunicación El Referente donde se señalaba que, tras ofrecer disculpas, había reaparecido disfrutando de la playa mientras enfrentaba el proceso.

No había necesidad alguna de responder, pero Nay no resistió.

“No sabía que tenía que estar en una cárcel”, escribió.

Y otra vez a darle de comer al algoritmo.

Claro, nadie le ha prohibido ir a la playa.

Morena tampoco ordenó encerrarla en su casa o quitarle el celular.

Ese no es el punto.

El problema es que Nayeli parece incapaz de entender que su necesidad de estar permanentemente en las redes sociales es precisamente lo que la metió en este lío.

Quiere responder, explicar, interactuar y, sobre todo, generar contenido.

Porque cuando llega el momento de elegir entre guardar prudencia como política o mantenerse vigente como influencer, hasta ahora siempre termina ganando la influencer.

Nay Salvatori quiere convencernos de que existe una nueva Nay después del escándalo.

Una mujer que aprendió, reflexionó, maduró y entendió que las palabras tienen consecuencias.

Pero la nueva Nay hace exactamente lo mismo que la anterior-

Incluso dejó una frase que explica: “Yo estoy aquí en las redes sociales por ustedes”.

Pues sí.

Quizá Morena debería tomar nota, porque cuando llega el momento de escoger entre la disciplina política y el algoritmo, Nay parece tener bastante claro dónde está su prioridad.

La Comisión decidirá si cruzó o no la línea de sus medidas cautelares.

Mientras tanto, Nay parece que seguirá en la playa posteando lo que se le ocurre.

Tiempo al tiempo.

Jorge Castillo
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