La cuenta regresiva ha iniciado.
En política, cuando hay calendario, hay nervios.
Cuando hay nervios, vienen los errores también.
El partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ya puso fecha fatal para definir a quienes encabezarán la “defensa de la transformación” rumbo a las elecciones de 2027.
El calendario aprobado por el Consejo Nacional del partido es claro: el 21 de septiembre de 2026.
Ese día se definirán los coordinadores municipales, quienes traducido al lenguaje político, serán la antesala de las candidaturas.
En Puebla capital —la joya de la corona— la carrera ya se siente en el aire desde hace tiempo.
El gobernador Alejandro Armenta Mier, inevitablemente tendrá influencia en la decisión final del partido.
Ninguna definición en Puebla pasará sin su operación política.
En tanto el alcalde José “Pepe” Chedraui Budib, quien apenas inicia gestión, inevitablemente se convierte en un actor central en el tablero político de la ciudad.
Su labor en la ciudad y sus movimientos en el ajedrez político determinarán el futuro.
Tiene buena oportunidad de reelección.
En paralelo, dentro del morenismo poblano también se menciona a José Luis García Parra, actual coordinador del gabinete del gobierno del estado.
En los hechos, el 2 en la entidad, lo que lo podría encumbrar, gracias a su trabajo coordinando al Estado.
También sobresale la mujer con las más altas calificaciones, Laura Artemisa García Chávez, actual secretaria del Bienestar, quien ha sabido aprovechar el cargo y ha repuntado en sus números.
La expresidenta del Congreso del estado, hoy forma parte del gabinete estatal, cargo al que llegó por invitación directa del gobernador Armenta.
En los hechos, su incorporación fue interpretado en su momento como un movimiento ajedrecístico hacia el 27.
Ahora, ya es la más fuerte contendiente.
Y también no hay que perder de vista al actual secretario de Salud, Joaquin Espidio Camarillo, quien llegó al cargo recientemente, sacando de apuros temas candentes como el sarampión, vacunación y hasta temas estructurales.
En poco tiempo lo logró.
Son los personajes con reales oportunidades, de ahí para abajo solo buscan algún hueso en su realidad.
Y ahí es donde la carrera comienza a calentarse.
Morena sabe que Puebla ciudad no es cualquier municipio, sino es vitrina política, caja de resonancia mediática y plataforma de poder.
El problema es que ahora el tiempo se acortó.
Con fecha marcada para septiembre de 2026, los aspirantes tienen apenas cinco para posicionarse mejor, construir estructura territorial, ganar presencia pública.
Pero el partido también puso reglas que complican el juego:
1.- Nada de espectaculares
2.- Nada de bardas
3.- Nada de promoción anticipada con recursos públicos.
En la práctica, una competencia que se librará en territorio, en redes y en la percepción ciudadana.
Quien gane Puebla, gana visibilidad nacional, poder político y una plataforma que puede proyectarlo al 30.
Tiempo al tiempo.

