El tropiezo del llamado “Plan B” de Claudia Sheinbaum (CS) dejó además que una reforma recortada, fisuras dentro del bloque gobernante.
El quiebre en Puebla adquiere un peso rumbo a al 27.
La senadora petista Lizeth Sánchez García, frenó el punto más sensible de la iniciativa que era el adelantar la revocación de mandato.
Aunque diga lo contrario, la senadora Liz, tácitamente rompió con la presidenta Claudia Sheinbaum (CS).
Marcó distancia.
Finalmente, entre la primera iniciativa de reforma electoral que envió la presidenta CS y lo que finalmente se aprobó en el llamado “Plan B” hay muchas diferencias.
Desde Morena se intentó sostener la narrativa de cohesión, pero la realidad es que la coalición dejó de operar como bloque.
Se dice que incluso falló en la operación, Ignacio Mier Velazco.
Dejó la duda si lo hizo a propósito al no ser del equipo de CS.
Pero ese es tema de otra columna.
En tanto, la lectura política es inevitable: hay crisis en la 4T.
En Puebla, la discusión sobre la reducción de regidores en el ayuntamiento capitalino encendió alertas en PAN y PRI, que advierten un debilitamiento de la pluralidad.
Morena lo defiende como austeridad; la oposición lo traduce como concentración de poder.
El Partido del Trabajo (PT) dejó claro que no acompañará automáticamente cada decisión.
Y puso como mensaje que puede negociar, condicionar o incluso frenar, sino les dan las fichas que quieren.
¿Chantajes?
Las cuentas
El PT en Puebla, tiene promedio de entre 6 y 7 por ciento de la votación.
Con estos números, es un actor menor en términos individuales, pero decisivo en escenarios de competencia cerrada.
Y hay tres escenarios para el 27 en Puebla.
1.- En caso de mantenerse la alianza con Morena y el PVEM, el bloque oficialista conservaría una ventaja amplia, con estimaciones que lo colocan entre el 55 y 60 por ciento de la votación.
En este escenario, el PT no sería determinante en el resultado final, pero sí en la negociación de candidaturas y espacios de poder.
2.-Una ruptura modificaría el panorama.
Si el PT decide competir en solitario, Morena podría ver reducida su votación a un rango de entre 45 y 50%.
Esta fragmentación abriría la puerta a una contienda más cerrada.
3.- El escenario más adverso para el oficialismo se configuraría en caso de una alianza parcial entre el PT y fuerzas opositoras.
Bajo esa hipótesis, la suma de estructuras territoriales y voto duro podría llevar a un bloque alternativo a competir en un rango de entre 45 y 50 por ciento, frente a un Morena que oscilaría entre 43 y 48 por ciento.
Especialistas coinciden en que el peso del PT en Puebla no radica únicamente en su caudal de votos, sino en su capacidad de movilización y operación territorial.
Por eso se asume que Liz Sánchez, anda empoderada vendiendo esas cuentas para negociar políticamente.
Puebla pasaría de ser un bastión con ventaja clara para Morena a un estado con condiciones de mayor competencia rumbo a 2027.
PT, sin ser una fuerza mayoritaria, busca ser el fiel de la balanza.
Tiempo al tiempo.
PD
Por ser días de guardar, nos guardamos este periodo de Semana Santa.

