domingo, enero 11, 2026

2025: Año de Transformaciones en Puebla

El inicio del gobierno de Alejandro Armenta marcó el tono de una nueva etapa política que combinó intensidad, presencia territorial y una agenda que buscó diferenciarse del pasado.

El 2025 fue para Puebla un año de acomodos, no de definiciones finales.

El inicio del gobierno de Alejandro Armenta marcó el tono de una nueva etapa política que combinó intensidad, presencia territorial y una agenda que buscó diferenciarse del pasado.

Armenta apostó desde el arranque por un gobierno visible, cercano y de contacto directo.

Su narrativa de proximidad conectó con sectores históricamente olvidados y colocó temas como la seguridad, la vivienda social y el combate a la corrupción en el centro del discurso público.

En el balance, el gobernador enfrentó un entorno complejo con un estado con conflictos heredados, presiones presupuestales y una ciudadanía más vigilante.

En materia de seguridad, 2025 no fue un año de colapso, pero sí de alertas.

Hechos violentos focalizados recordaron que la estabilidad es frágil y que los resultados no se construyen con declaraciones, sino con coordinación y constancia.

En ese contexto, el gobierno estatal logró contener escenarios de mayor confrontación y mantener la estabilidad política, un mérito que suele pasar inadvertido cuando no hay crisis abierta.

Funcionarios como Silvia Tanus Osorio, Laura Artemisa García Chávez y José Luis García Parra destacaron por su eficiencia y se anunciaron ajustes en dependencias para mayor impacto.

La polaca

El Congreso del Estado, por su parte, vivió un proceso similar de reacomodo.

Hubo una nueva correlación de fuerzas a la salida de Laura Artemisa García Chávez y llegada de Pavel Gaspar.

La aprobación de reformas y leyes relevantes, algunas polémicas como la relacionada con el entorno digital, evidenció un Legislativo activo, dispuesto a entrar en debates complejos y a asumir costos políticos.

El Congreso mostró disposición a revisar, escuchar y ajustar.

En un contexto nacional de polarización, mantener el diálogo abierto con sectores sociales y con el Ejecutivo fue un ejercicio de responsabilidad política más que de confrontación.

Donde sí persistieron vacíos fue en algunas instituciones autónomas.

El caso de la Comisión de Derechos Humanos, encabezada por Rosa Isela Sánchez se convirtió en símbolo de una representación ausente, incapaz de responder a la exigencia social ni de acompañar los conflictos que marcaron el año.

Esa ausencia institucional terminó por cargar presión tanto al Ejecutivo como al Legislativo, obligados a cubrir espacios que no les correspondían del todo.

Hubo diversas movilizaciones sociales y protestas comunitarias, pero Puebla no se paralizó, pero sí habló.

La gobernabilidad se sostuvo no por inercia, sino por una contención política que evitó escenarios de ruptura.

Además, algunas ambiciones emergieron, como la de Néstor Camarillo, quien tras dejar al PRI en crisis, se lanzó como candidato de Movimiento Ciudadano para la alcaldía de Puebla en 2027.

Hubo al final cambios en el Sindicato de Burócratas, con Martha Rodríguez asumiendo el liderazgo tras reprobar la gestión anterior.

Habrá un relevo marcado por acusaciones de opacidad y hasta desvíos.

La alerta

En seguridad, el año dejó alertas sin caer en crisis.

Hechos violentos focalizados recordaron la fragilidad del entorno, pero también la necesidad de coordinación institucional para prevenir mayores daños.

La seguridad fue un tema recurrente.

El reto no era menor.

Puebla heredó focos rojos localizados, zonas con presión criminal y una percepción ciudadana que, aunque lejos del pánico, sí exigía resultados inmediatos.

El Ejecutivo apostó por coordinación, despliegue y narrativa preventiva. No todo se resolvió, pero tampoco se desbordó.

Los hechos violentos registrados durante el año, prendieron la alerta, como ataques entre criminales, asaltos constantes y hallazgos de cadáveres ejecutados.

La seguridad es frágil y no admite triunfalismos.

La contención ha sido una decisión política y operativa que ha ecvitado escenarios mayores, aun cuando el ruido digital amplificó cada incidente.

El cierre

Puebla cierra 2025 con retos abiertos y decisiones en marcha. La política no se detiene, pero el calendario concede una pausa necesaria para reflexionar.

A quienes, edición tras edición, leen, cuestionan y acompañan este espacio, gracias por la confianza y la mirada crítica.

Que estas fechas sirvan para el descanso, el reencuentro y la serenidad.

¡Felices fiestas!

Jorge Castillo
+ posts

Similares

MÁS RECIENTE

ARTE Y CULTURA